EL CIELO ES EL LUGAR DEL PADRE, PERO HAY QUIENES HAN USURPADO ESE LUGAR
Marcos
13, 24-32
24Ahora bien, en aquellos días, después de aquella angustia, el sol se
oscurecerá y la luna no dará su resplandor, 25las estrellas
irán cayendo del cielo y las potencias que están en el cielo vacilarán, 26y
entonces verán llegar al Hombre entre nubes, con gran potencia y gloria, 27y
entonces enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos,
del confín de la tierra al confín del cielo. 28De la higuera,
aprended el sentido de la parábola: Cuando ya sus ramas se ponen tiernas y echa
las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29Así también vosotros:
cuando veáis que esas cosas están sucediendo, sabed que está cerca, a las
puertas. 30Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo
eso se cumpla. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasaran. 32En cambio, en lo referente al día aquel o la hora, nadie
entiende, ni siquiera los ángeles del cielo ni el Hijo, únicamente el Padre.
El
lenguaje de este pasaje es apocalíptico, por lo tanto no hay que tomarlo en
sentido literal. Hay que descubrir lo que el evangelista quiso enseñar.
Primero
el evangelista anuncia un cambio de época. La época del reino de Dios, la del
hijo del hombre. Los días de los explotadores están contados. El evangelista no
pone el énfasis en la angustia de aquellos días, sino en la experiencia de
libertad que se va a conseguir los con la venida del reino, iniciado con Jesús,
pero continuado por los hombres y mujeres, que continuaran la obra y la misión
de Jesús.
El sol,
la luna y las estrellas están en el cielo. El cielo es el lugar del Padre. Por
lo tanto al estar estos en el lugar del Padre quiere decir que han usurpado su
lugar. Es decir: el sol, la luna y las estrellas representan a todos aquellos
poderes, sistemas, imperios, reinos, personas, que han ocupado el lugar de Dios.
El problema es que la ocupar el lugar de Dios se han convertido en tiranías que
oprimen y explotan al hombre reduciéndolo a cosa o esclavo.
La venida
del hijo del hombre representa lo humano que Dios espera del Hombre. Jesús es
el modelo de hombre y todos los que se
asemejen a él, en su compromiso de amor a la humanidad adquirido en el
bautismo, forman el reino de Dios en su etapa terrena.
La
llegada del hijo del hombre se describe con ciertas características: entre nubes, símbolo de la condición divina,
con gran potencia, es su fuerza que
comunica vida, y gloria, la realeza
del Padre.
Todos los
que hayan vivido al estilo del hijo del Hombre serán congregados. Los
congregados ya no sólo son judíos, sin hombres de los cuatro puntos cardinales. El reino de Dios trasciende las fronteras
de Israel y si abre a todos los paganos. Lo importante ya no es pertenecer a un
pueblo, sino aceptar y hacer vida el proyecto de Jesús. Quienes hayan
permanecido fieles al mensaje continuaran la vida en el amor.
Sobre el
desconocimiento del día aquel el evangelista no se refiere a que sea un secreto
exclusivo del Padre, sino que eso no es para preocuparse, pues está en manos
del padre, y lo que está en manos del Padre está en mejores manos.
Hoy sigue
habiendo sistemas, económicos, políticos o religiosos y personas que usurpan el
lugar de Dios y tratan a los hombres como esclavos o cosas. Al hombre le hace falta
conocer a Jesús el modelo de hombre. Cuando, todos, asumamos el estilo de vida
de Jesús los ídolos caerán por su propia cuenta, pues no encontraran ni
siervos, ni cosas que los alimenten, pues los hombres habremos aprendido que
nuestra vida, libertad y dignidad tienen que ser respetadas.
Entonces porqué se llama apocalipsis el apocalipsis?
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